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Rubenvirtual... Bitácoras del pensamiento

Más rápido

Más rápido

Uno analiza el comportamiento de la gente en la calle, en la ciudad, en una empresa, en el tráfico automotor, frente a la vida; Las costumbres, el comer, dormir… y todo absolutamente todo está marcado por ir más y más rápido. Como si tuviéramos un maleficio que nos obliga a perder el ritmo natural de la vida y el saborear los minutos poco a poco… 

Leía en un libro de Robert Kiyosaki, que la generación de la era de la industrialización estaba muriendo (Esa a la que pertenecen nuestros padres) impactada por la necesidad de crear y crecer a punta de comercios esenciales que en algunos casos; Depararon en grandes empresas o industrias. Nosotros –Usted y yo si no superamos X edad- se supone que somos la generación de la era de la información, del Internet, de los negocios menos formales, con grandes volúmenes de venta, con rápidas ganancias y … pérdidas.

Hago este “Intro” porque mas allá del tema económico que toca el personaje antes mencionado, parece que existe mucho de cierto en todo esto en otros aspectos. Sí analizamos a nuestros padres, tíos y abuelos notaremos algunas cosas definidas: Comían a horas fijas y con calma, platos de “comida lenta” (Usualmente detestan todas las formas de “Fast food” )  y adicionalmente reservaban horas específicas para trabajar (Mas allá de eras puntuales o trabajos de obreros, mineros y demás que exigían jornadas agotadoras). Lo normal; Es que durmieran sus ocho horas completas, y que no existiera salvo celebraciones o eventos de la salud; Posibilidad de mezclar el día con la noche. 

También son personas de caminar despacio. Que valoran sentarse en una plaza, un parque, una hamaca, un balcón. Aprecian la lluvia, la noche, el amanecer. Comían sin apuro y masticando lento. No conciben andar a 100KMH por una avenida cualquiera, frenar de golpe, ni correr presurosamente para llegar antes de la hora del cierre del banco. Sin embargo; Eran puntuales, y exigían puntualidad. 

¿Y qué somos hoy día? 

Una manada de frenéticos. Dependemos de horarios, citas y agendas complicadas. Comemos en 10 minutos o mucho menos, comida recalentada en un microonda que velozmente y en segundos, sustituye a un lento fogón o en el peor de los casos, a un horno o sartén que devolvía la condición de “comestible” a nuestros alimentos. Vamos a un telecajero y nos ponemos verdes si la persona delante nuestra tarda ¡30 segundos! En sacar el dinero. Nuestros padres no usan eso, no saben de pagos en líneas por Internet. 

No dormimos ocho horas porque nuestras ciudades son un caos de diseño y sobrepoblación. Y si lo hacemos, nos despertamos acelerados. Usamos encomiendas, motorizados exasperados y todo recurso para que sobres, documentos, y demás diligencias sean lo antes posible. 

Enviamos correos electrónicos a lugares mucho más distantes que el gentilicio de muchos inmigrantes. Exigimos respuestas en minutos y segundos. Tenemos teléfonos móviles que acortan las distancias, automóviles con más velocidad que una Ferrari de hace 30 años, y me temo el meollo absoluto de todo esto: La informática y la tecnología. Una PC de hoy día es incapaz de prestar el servicio que hace 10 años lo hacía otra similar literalmente hablando. Necesitamos un 10GB de memoria para que sea “rápida” no toleramos que una imagen o video se abra en más de 5 segundos. Tampoco entendemos porqué en un mostrador de alimentos nos demoran la comida 3 minutos y aceleramos nuestros autos  de manera vilipendiosa en cualquier calle, avenida o lugar. Sencillamente vivimos apurados, estresados, desgastados. Incluso para hacer el amor… ¿Cuánto tardará una relación sexual promedio en estos días? Pablo Coelho en su obra “11 minutos” lo dice clarito. 

En fin… Necesitamos hacer mucho más en mucho menos tiempo. El que va lento es “excluido” del sistema. Pero no valoramos el real paradigma de fondo ¿Y para qué? Para tener nada esencialmente importante. Para morir más temprano que antes,  para que nuevas o viejas enfermedades lleguen más pronto que antes,  para disfrutar menos las cosas que realmente importan en nuestras vidas si es que nos recordamos de cuales son… 

Salu2

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