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Rubenvirtual... Bitácoras del pensamiento

De todo un poco

Sencillamente olvidado

Me reencuentro con mi blog. Lo hago; Esperando la natividad del señor, en una tarde en el oriente del país, en la casa de mi compadre y cuñado y mientras el olor de comida en preparación me rodea y recibo un correo de comentario sobre una visión de viaje a Margarita. Ello me hizo despertar.

Pero es que aparte de la triste vida caraqueña,  el caos, el stress, el cansancio,  se suma la paternidad, el trabajo y ponerle empeño a Twitter y Facebook. Increíble, pero consumen tiempo.

Mi ánimo, es replantear mi blog. Lo quiero hace más crítico, más constante, más intenso. Le quiero dar un giro y lo estoy maquinando. Lo evolucionaré y espero que guste. Es para muy pronto.

Gran abrazo a quienes me leen.

 

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¿Final del Oasis?

Hace pocos post, había escrito mis felices impresiones del concierto de Oasis el pasado 29 de Abril en la USB, Caracas. Esta banda de Rock And Roll inglés y con fuerte influencia de los Beatles e integradas por los pesados y al tiempo geniales hermanos Gallagher, podría haber desaparecido hace dos días cuando uno de sus líderes Noel Gallagher, anunciara su abandono a la misma. Sin duda una de las guitarras mas prodigiosas del Rock And Roll; Noel habla en sus "cuentos desde el medio de la nada" (El mismo lugar en donde posteó su asombro por la vigilancia en el pasillo del Eurobuilding a su habitación previo al concierto en Caracas) de no soportar un día más a su hermano Liam, de estar hastiado de la intimidación a su familia, camaradas y amigos y de la incomprensión de la banda (¿No es solo Liam entonces?) total; Tres conciertos suspendidos tras una brutal pelea minutos antes de presentarse en París, ponen en tensión la existencia de "Oasis" si bien existen ya precedentes de intentos de separación que no se materializaron. Lo dificil de esta oportunidad, es que desde hace tiempo y durante la larga y exitosa gira para presentar "Dig out your Soul" esta gente viajan separados, se insultan agriamente por Twitter o cualquier medio y siquiera cambian una mirada entre ellos.

Anecdóticamente, en un reciente concierto en Canadá, fueron atacados por un exacerbado fan que se coló en el "Backstage" y empujó a Noel haciendolo caer sobre el bajo de su guitarra y luego lo intentó con Liam sin éxito dada la intervención de los guardaespaldas y la disposición de este último en sonarle unos puñetazos al agresor. Esta última acción del vocalista menor de los Gallaguer me pareció reveladora: Defendió a su "odiado" hermano (Bueno, pese a que quizás se estaba defendiendo realmente a si mismo)

El punto es; Que muchos Rockeros se separan por las mas grandes pendejeras. En realidad, me parece que son las mismas razones por las que existe violencia en un barrio marginal de Caracas: Vienes con una crianza traumática, padres separados, alcoholismo, reaccionas mostrando tu talento pero no te desligas de tu submundo en donde el Disco duro de tu cerebro no puede asociar la paz con tu actividad musical. Vienen las drogas, los vicios, la fama, el dinero...

Quiero creer que no es el final. Mientras; Les dejo el video del cover "i am the walrus" de los Beatles con lo que cerraron su concierto en Caracas. A partir del minuto 3.30 pueden darse cuenta del increible talento de Noel con más detalle...

La Radio

La Radio

Nuevamente traigo un artículo de Rafael Osio Cabrices, este joven cuya agudeza disfruto semanalmente en su columna "La vida sigue" de la revista dominical de "Todo en Domingo" del rotativo "El Nacional" . En esta oportunidad -Y seguramente por la triste arremetida contra la radiodifusión de este país, silenciando a decenas deemisoras- nos habla de la Radio, justamente mi medio preferido desde siempre, hasta que Internet llegó pero aun muy por encima de la TV. Puedo apuntalar, que la Radio llenó mi pre y adolescencia de compañía, usando aquel equipo grandote de mi mamá (Una radio reproductor SHARP) encerrado en mi cuarto, grabando en cassette desordenados cualquier canción que me apasionara como "Caballos Salvajes" de Gino Vanelli o "Tonight Tonight" de Génesis. Me recuerdo aun oyendo a Ivan Loscher o Victor Sanchez en emisoras como Caracas 750 o Exitos 1090. Luego vino la explosión de las FM a las que migré por obvio placer y fueron entonces 92.9FM y FM107 luego convertida en La Megaestación. He visto la transición de figuras tradicionales como los antes mencionado, Jesus Leando, Julian Isaac a fenómenos como Ely Bravo, Luis Chataing y mi programa predilecto "El Show de la mañana" hasta hace poco tiempo. En todo caso; Que duro es encender una radio y darte cuenta que repentinamente "No está" y que el hosco sonido de un dial silenciado es lo que predomina...

"Cuando yo estaba en la escuela primaria y, hacia quinto y sexto grado, comenzaba a interesarme en la música, lo primero que hacía al llegar a casa, mientras esperaba que me llamaran para almorzar, era encender la radio. Eso pasaba en Valencia, así que lo que sintonizaba era, principalmente, Radio Satélite, una emisora AM que ponía lo que entonces se llamaba "música moderna". Creo que era ahí mismo donde transmitían Nuestro Insólito Universo, que siempre fue para mí un momento especial, unos minutos atento a los grandes enigmas del cosmos, en el que a un muchachito se le permitía medio asomarse a los entretelones de la realidad.

Cuando me vine de Valencia a estudiar a Caracas, con 17 años de edad, llegué a una residencia en El Paraíso llena de gente extraña y no sabía muy bien qué hacer aparte de ir a clases y al cine, y luego encerrarme en el cuartito que alquilaba. Allí, mientras leía las fotocopias de aburridísimos textos de Sociología que nos obligaba a leer Maryclen Stelling o las novelas rusas que conseguía usadas y desconchándose en Sabana Grande, escuchaba la radio. Sobre todo, los programas de música de Frank López y Julio César III Venegas, si no recuerdo mal en la FM de Capital. No había una sola vez en la que no sintiera que estaba aprendiendo algo de esos tipos. Me enseñaban sobre músicos e incluso géneros que yo desconocía. Y eso me brindaba la compañía que en esa época, que no fue fácil, realmente me hacía falta.

Cuando pasaba los fines de semana o mis vacaciones en Valencia, antes de terminar de romper el cordón umbilical con la ciudad en la que me crié, me gustaba manejar de noche oyendo en la radio viejas canciones de Eric Carmen o de Mecano. Entonces no había tantos peligros y era un placer recorrer las calles azules mientras el aparato del carro irradiaba toda aquella música que me sintonizaba con la época en que me volví un niño melómano.

Recuerdo haberme pegado a la radio en las finales Caracas-Magallanes, durante los días posteriores al deslave de 1999, en las muchas jornadas dramáticas que hemos tenido en los últimos años, desde elecciones hasta conmociones naturales o económicas. La Emisora Cultural o la radio del Ateneo me ayudan a mantener la cordura en el tráfico y Unión Radio me asiste mientras trato de explicarle a mi hijo, rumbo a la escuela, en qué país vivimos. Cuando me pongo a pensar en la radio, tengo que recordar toda mi vida. Puesto que para mí ella ha estado por ahí, encendida, siempre. He visto lo que significa la radio en una ciudad de cuatro millones de personas y en un hato del alto Apure.

Cuento esto como un agradecimiento a un medio al que le debo mucho, aunque nunca he tenido el honor de trabajar verdaderamente para él. Un medio que todavía en la era de Internet me parece pertinente para las vidas de todos, y profundamente democrático: en la radio hay espacio para todo el mundo, para la inteligencia, incluso para la estupidez. Es un medio magnífico para encontrar entretenimiento, y también para ayudarse en la necesidad y la emergencia. Y que lo digan los marinos, los taxistas o los vigilantes.

Por eso es que uno ha oído mucha radio en la vida. Creo que si pudieran conectarnos un cable de audio en la cabeza, nos saldría un archivo nostálgico de jingles, frases hechas y éxitos de oro, como Wall-e. Y por eso es que todos la necesitamos tanto"

 

El plan “B”

Lo ves en tu Facebook, lo sabes porque tu mamá se encontró a la de Perencejo y se lo dijo, lo miras en las estadísticas, lo sientes en el ambiente. Todo el mundo parece hablarlo, es como una estrategia silente pero latente. Está allí, sin necesidad de unión ni de traumas. Ves las colas enormes en las embajadas, en los consulados. El pasaporte, la visa, la nacionalidad europea.

Emigrar es el tema.

Es un tema nuevo y no tanto. Desde hace al menos dos décadas y especialmente tras los sucesos de 1989, varios venezolanos comenzaron una idea silenciosa. Presumían que los caminos a transitar serían pedregosos e innecesarios y marcharon de la patria. Vienen de vez en cuando y te dicen palabras más o menos “Menos mal que nos fuimos”

Pero la realidad, es que tras el 2002, una cantidad realmente considerable de venezolanos se han ido o están en trámites para abandonar el país. Sería interesante conocer cifras fidedignas pues cuando leo en la prensa mundial el tema de los flujos migratorios de América Latina, no suelen salir reseñas sobre cuantos venezolanos se van o bien, se entiende que no tanto como colombiano, ecuatorianos, peruanos y otros. Esto me parece curioso, dado que incluso quienes viajan a estos países se sorprenden de cómo han evolucionado comparativamente a nosotros.

Y este es otro tópico aparte: Sales de tu país y regresas con una pesadumbre tremenda porque allá afuera, encuentras seguridad, nuevas vías, limpieza, tranquilidad, normalidad y desarrollo en todo sentido.

Entonces viene el balance de riesgos, de posibilidades, de decisiones. Analizar el perfil de probabilidades de adaptación, determinar si eres de los que no soportarán vivir sin comer queso de telita, arepa o una malta. Si necesitas mirar el Ávila cada mañana o te da lo mismo hacerlo con los Alpes o sin montaña alguna.

Cuando haces el balance de lo bueno, tienes que recurrir a muchas naderías. Que si nos tratamos de “Pana” de “chévere” de la belleza de la mujer venezolana (Porque afuera lo que hay es puro monstruo) de las idas a la playa, y lo chévere que es comer tequeños y bailar reggaetón o ir a un Caracas-Magallanes.

Pero entonces, algún “apátrida” te recuerda que ni teniendo un Aveo de hace 5 años dejas de ser objetivo para un “secuestro expreso” que puede terminar con tu muerte. Que debes vestir sin lujos (y aun así te atracan) que el SENIAT te persigue no importa si estás al día, que haces 4 horas diarias de cola en Caracas recorriendo piches 20kms, que cada día nadie parece saber nada ni importarse por nada, que solo te queda un canal de TV estresante que te informa de verdad –y que para remate- será cerrado.

También pillas que las fotos de tus conocidos, familiares y amigos en Miami, Barcelona o Bogotá se ven muy bien, que parecen estar relajados y que llevan una vida totalmente plácida.

Mientras;  debes soportar que mientras escuchas U2 a todo volumen para olvidarte de la cola, Chávez aparezca en cadena anunciando el plan de magnicidio 2344. Debes estar pilas con no cruzarte porque si viene un motorizado a 200kmh y se estrella contra ti, te darán una tunda como si  hubieras intentado asesinar a Obama y de paso, tú serás el culpable.

Eso sin contar la máquina de rumores que hablan de que te van a intervenir la bodega, la empresa o el curul, que tus hijos serán de ellos, que tu casa también y muchas cosas más serán apropiadas. Que fuiste a comprar al supermercado y la mitad de las cosas no las había, que te encaprichaste de un celular y subió en 24 horas 2milb BsF. Que te clonaron la tarjeta de crédito y el banco lo declara “Improcedente” y que quieres comprar un carro cualquiera y aparte de que no hay “aparece” si lo pagas al equivalente de la tercera parte de donde vives. También si vas al banco encontrarás una cola con 200 personas adelante, y harás esa cola para casi cualquier cosa. Y ni que decir de palabras como “calidad” “servicio” “atención” derechos”  “imparcialidad” “justicia” “democracia” “Pueblo” “respeto” algunas no existen, otras… Se transformaron en cualquier cosa.

Entonces, tienes que finalmente sacar cuenta  y balance. O aceptas todo esto y luchas por cambiarlo, o te amparas en lo bueno y trabajas incansablemente para conseguir lo posible y disfrutas de ese día en donde verdaderamente todo comience a cambiar, o sencillamente te apartas, te marchas y aceptas que solucionarás muchos problemas para crear otros tantos nuevos.  Es increíble, pero cuando en la década de los 80, escuchabas a tu padre que es un inmigrante “de emergencia” decir que aquí la cosa todavía estaba mucho mejor que “allá” entonces te pregunta ¿Será que en retrospectiva te tocará decir lo mismo algún día?

Saludos

4:40am

4:40am

Hasta que eran las 4:39am y ya cercanos al amanecer de este 04 de Mayo del 2009, todos éramos lo de siempre. Seres mortales comunes y corrientes,  chavistas u opositores, caraquistas y magallaneros, hombres y mujeres, niños… estudiantes, trabajadores, desempleados, empresarios, holgazanes. En realidad, hace poco tiempo habría sido las 5:09am pero ya sabemos el artificio del “retraso del huso horario”

No es increíble afirmar que una larga mayoría dormía. Pero una minoría que seguro ha crecido en los últimos años no. Es gente que se despierta muy temprano porque hay que salir de una ciudad dormitorio o sino no llegas. O porque preferiste estudiar con tus neuronas frescas, o también hay que preparas la ropa, la comida del niño, etc.

Todos estábamos en lo casi igual. Incluso los miles de indigentes que caminan por nuestras ciudades. Pero a las 4.40am todo cambiaría bruscamente. La mayoría se despertó sobresaltada, otros fueron despertados en igual término. Algunos no daban crédito a lo que ocurría tras la atenta mirada al computador.  Paredes moviéndose, ventanas traqueteando, un estruendo bajo tierra, luces que se encendían apresuradamente,  algunos gritos, y demás objetos en movimientos. Fueron varios segundo ¿10, 20? Luego la calma, la zozobra, correr por escaleras, ir al “Facebook” prender el Blackberry, llamar a tu hija, tu mamá o quién fuese.

La precaria noción del hombre sobre la geología, sobre lo interno de la tierra, sobre predecir movimientos telúricos nos deja desde la edad de piedra hasta hoy día en la misma situación: No sabes cuando llegará, cuanto durará, qué te tocará y cuanto resistiremos. Son usualmente pocos segundos en donde te das cuenta que no somos nada más allá de nuestras luchas estériles y las preocupaciones por naderías cotidianas. En el mejor de los casos, dormirás impresionado por varias noches, escucharás 1000 versiones de tus amigos y te darás cuenta de que ciertas cosas sí se movieron, se inclinaron o dejaron su huella de lo que pasó. Este reloj pendular de la foto, es mudo testigo de ello. En la escala de “Mercalli” se describe claramente la magnitud de lo que ocurrió y que felizmente sólo ha dejado 18 réplicas. ¡Nada más!

Y mientras, atónitos vemos como es mejor multar a un canal privado ciertamente estruendoso, pero al menos “existente” por atentar contra la ¿Tranquilidad? De la población que muda, no observaba un comunicado oficial del ente obligado a ello.

Para la consideración, queda la predicción parcial hecha por Giampaolo Giuliani en la zona de “L Águila” cuando hace poco más de un mes, un terremoto también de madrugada asoló con muerte y destrucción dicha zona en Italia. Fundamentado en las emanaciones de gas “radón” este señor no es tomado en serio cómo en general nadie parece abocarse en serio y disponer de recursos para dar con estos movimientos. Pero sí podemos rastrear huracanes, y desarrollar armas biológicas contra nuestros grandes enemigos: Nosotros mismos.

 

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Semana Santa en Caracas

Semana Santa en Caracas

Una Semana Santa en Caracas es algo antropológicamente anómalo para la mayoría de los citadinos que viven aquí y peor aún; Es inaceptable para una enorme masa de residentes en Venezuela que salen en desbandada desde cualquier lugar y hacía cualquier lugar también. No importan las horas de cola, no importa el costo aumentado de “temporada alta” en hospedajes y servicios conexos, no importa bañarse al lado del orine de miles de seres en litros de agua o bien, hacer una parrilla con siete autos a tu alrededor, cada uno con una música distinta bien sea reggaetón, vallenato o lo último del Conde Del Guácharo. Todo vale la pena.

Tengo varios años haciendo lo contrario. Tengo varios años, visitando siete templos en una ciudad bucólica, sin colas, sin ruido, sin cornetas ni ambulancias. Yendo a colas de cine de gente calmada o bien sentándome en plazas solo sintiendo el aire, niños jugar y poca cosa más.

Hace décadas, sentía que no era igual al resto y me molestaba con mi padre que siempre fue renuente a salir en esos días aunque más por inacción y flojera que por otra cosa. Me sentía infortunado, solo, inferior.

Hoy; Es tan rotundo el caos en Caracas que uno vive a diario que he agradecido la sintonía con ese descanso, no importándome si mengano llega con tremendo bronceado y contando lo bien que le fue en la playa.

En esta oportunidad y bajo el mando de mi esposa, acogí el ritual de los “Siete templos” en donde uno se encuentra con esa sociedad que quiere vivir en sosiego con sus costumbres y quiere rememorar esa Caracas de antes. Son esos lugares donde católicos y cristianos piden deseos, dan las gracias, colocan flores, rezan y se olvidan de que al salir de allí son estos seres intemperantes, malhumorados, groseros e irregulares de todos los días.  También, una mirada atenta (Como la foto que acompaña esta misiva) te permite darte cuenta que en la iglesia de Santa Eduvigis hay obras maravillosas de arte (Pintura)  y que en la pequeña iglesia de la parroquia de La Paz el Paraíso, ahora salen a pasear al sepulcro por calles mas lejanas. También, comes arroz con coco y canela y dejas de comer carne roja pese a que no recuerdas o entiendes muy bien que costumbre estás respetando, siguiendo, aceptando o asumiendo.

Te acuestas tarde, te levantas tarde. No hay metro, estacionamiento ni número de agencia privada que tomar. Nada. Se oye el silencio.

Subes al Ávila y siente que toda Caracas está allí, te llevas a tu familia, entre ellas una tía que antes de quedarse en su aburrida y calurosa Turmero, prefiere venirse a unir lazos en Caracas. Decenas se bañan en Quebrada Quintero, uno reclama el sucio del lugar. Tu hijo de 19 meses disfruta el paseo.

Llega el domingo y desde el sábado, la ciudad pierde su encanto. Gente de toda clase socioeconómica viene de vuelta con los vidrios de sus auto pintados con ridículos mensajes de donde vienen, que hicieron y a donde van. Hediondos a sal, arena, sexo ligero, superficialidad de aspectos y otras beldades. Y yo me siento feliz de no haber salido sino por los alrededores, haber comido y dormido bien y permitir que mi sistema cardiovascular se relaje un poco. En teoría.

Saludos

La ventana panorámica

La ventana panorámica

A simple lectura, una ventana de este tipo es un vidrio elaborado, que aísla un ambiente determinado del ruido, del calor y de las miradas ajenas. Que preserva y crea una sensación de intimidad. Y si bien puede ser resistente y eficiente, también se puede romper o vulnerarse de alguna forma…

 

Dirán ustedes que me freí, que estoy loco. ¿Cómo hablar de un objeto inanimado como artículo de entrada a mi blog?

El detalle es que no me refiero precisamente a ello. Es un símil, una analogía.

Si analizamos nuestro entorno, encontraremos una cantidad apreciable de personas –No se si incluso una larga mayoría-  que viven aisladas o bien han escogido, mantenerse al margen de la realidad cotidiana. Supongo que lo hacen, porque es mejor no seguir enfermando la conciencia, es mejor asumir que todo lo que nos acontece es problema de otros “Es cosa de política” y un sinfín de excusas no muy firmes pero de alguna forma con algo de verdad.

No prender o mirar la TV porque es exasperante escuchar la realidad, no pasar rotundamente por  tal zona de Caracas, no dar la razón ni al presidente ni a la oposición, creer en que no hay líderes, asumir que “Venezuela es así” consolarse de que la crisis de alimentos es en todos lados y que no tiene importancia  que aquí tengas que ir a 5 supermercados para conseguir no lo que quieres, sino lo que hay, educar a tus hijos para que relacionen solo con chamos parecidos, no salir de noche, irse de vacaciones al exterior 5 veces al años exprimiendo el cupo cadivi. Es como vivir aislado, en una panorámica, disociarse de lo que sucede, convencerse de que todo es una situación para “ciertos elegidos”

Es vivir con guetos.

No estoy claro si cuando este Tsunami pase, estas personas miraran desde del estrado de la sapiencia y del orgullo al resto de los mortales con lástima y cierto desprecio.

Tampoco, si por el contrario; Sentirán el peso de las culpas por la anonimia e indiferencia.

En todo caso está ocurriendo y es cada vez mayor la tendencia. Adultos que se comportan como adolescentes autistas, que aceptan una patada en su trasero solo limpiándose el pantalón.

Insisto, no se si son los otros los errados y mejor unirse al clan de aquellos que miran por su panorámica sin ser detectados. Que saben lo que ocurre pero prefieren ignorarlo, que en silencio rumian la mala suerte de otros y piden anuencia para su propio destino.

No se si es una delicada moción de inteligencia o una tremenda irresponsabilidad anónima.

Saludos.

 

Sushi

Sushi

En algún lado leí, de la impresionante expansión por el gusto del Sushi en Venezuela, sobre todo en Caracas. Es tanto que hasta la embajada de Japón en nuestro país, en una división de asuntos de intercambio cultural, ha manifestado su satisfacción por la “adopción” de esta gastronomía por parte de Venezuela…

 Al parecer, el ofrece “Sushi” era algo destinado a exclusivos lugares en los 90, y dirigido a ejecutivos de negocios orientales. Al constatar la facilidad de fabricación de dicha comida, lo novedoso de sus concepción y digo yo, el hastío de mucha gente por el “FAST FOOD” americano, recargado de grasa, frituras y malos resultados en la salud, se inicio una expansión de esta comida y hoy, infinidad de lugares ofrecen en Caracas Sushi.

Lo más interesante de esta comida, es el lugar común de los “carnívoros” que ya en menor cantidad, persisten en definir a este estilo de comida como “Pescado crudo” ¡Asco!

Pues sí,,, pescadito crudo pero sano, salmón, atún, huevas de anguila, todo en roles con caviar, plátano, queso crema, pepino, algas.

Ahora, todos dominan la terminología: Nigiri, temaki, Roll, Dinamita, california, wakame, soya e infinidad de nombres sencillos y manejables de esta comida usualmente devorada con palitos.

Bajas calorías, sabores distintos, raciones racionales, frescura… son algunos de los adjetivos al mencionado Sushi que permiten una digestión tranquila y ningún cargo de conciencia para quienes vivimos en dieta.

Mi historia personal se remonta a ¿Finales de los 90? Cuando embriagado por el halo del romanticismo, fui con mi esposa a una cena especial (En ese entonces novia) En el “Sake House” en el Hatillo. Aquello fue una velada en una terraza cerrada desde donde se podía ver al “chef” preparando el Sushi. La atención suprema y la experiencia sensorialmente enorme.

En adelante, he comido en muchos lugares. Todos se caracterizan por un ambiente calmo, silencio, tranquilidad, como si la comida insinúa de que manera se hacen las cosas al estilo japonés: Con tranquilidad, respeto, serenidad y calma para degustar además de la evasión de excesos.

Mi lugar preferido hoy día es “Sushi Town” que tiene varias sedes pero no llega al término de comida rápida. “Ichiban” ofrece un buen concepto en comida rápida (Aunque su servicio desmejora o mejora de acuerdo a la sede) y existen infinidad de muchos lugares en donde se puede comer un Sushi a precio súper económico y sin llegar a hastiarse jamás.

Mensaje claro: Los venezolanos somos cosmopolitas, nos encanta asumir costumbres de otros lugares como si fueran nuestras.  Así de sencillo.

¡Larga vida al Sushi!

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