Blogia
Rubenvirtual... Bitácoras del pensamiento

La boda en Coche

La boda en Coche

No fueron chamos de alta sociedad ni niños bien. Tampoco los nuevos “Yuppies” chavistas ni gente de la farándula tan acostumbrada a los excesos. Fueron dos jóvenes contemporáneos, hechos y derechos, con voluntades acompasadas y deseo de hacer algo bien, muy bien.

En vez de la pinta de gomina, zapatos lustrados y smoking alquilado para que sirva una o máximo dos veces, en vez de un vestido de novia gigante con el sucio detrás y listo para irse a un cajón a pasar décadas encerrado, en vez del gentío lleno de lentejuelas y senos operados a la entrevista y tipos que en su vida se ponen un flux y a mitad de noche lucen como vigilantes de centro comercial pero ebrios…

Fue una idea genial. Tras la también original tarjeta de invitación y haciendo hincapié en que solo se quería la presencia del invitado, el lugar donde habría matrimonio y fiesta es en una isla Venezuela, justo a orillas de la playa.

Me refiero a Coche, en el hotel “Coche Paradise” que se encarga de preparar estos eventos a orillas del mar, con la ornamentación de esos cuentos de hadas, y luego dar rienda suelta a la alegría en un área confinada para tal fin, con arena, palmas, brisa marina, y un ambiente “Lounge” con Puff de asientos y mesas bajas, en medio de ostras, sushi, fondue y demás bocados y por supuesto, la espirituosa bebida que uno deseara.

Realmente, una boda inolvidable en un escenario excepcional.

¡Felicidades a mi compadre y cuñado junto a su flamante esposa!

Ahora me gustaría expandirme sobre la esencia de hacer turismo en Coche.

Yo podría de entrada, decir que si usted busca un fin de semana con sol, playa, tranquilidad, aislamiento, exoticismo, noches con estrellas y comodidad en todo momento, entonces vaya al “Coche Paradise” y hágalo con confianza.

Lo mejor es hacerlo tomando el avión desde La Guaira a Margarita. Debo destacar la puntualidad inglesa y la atención correcta de la aerolínea “La Venezolana” que me sorprendió gratamente en un país de tantas quejas.

Dejé mi auto en el aeropuerto y al regresar pagamos 65BsF. Lo que me pareció adecuado y máxime cuando no hubo novedad con su retiro. El aeropuerto nacional de Maiquetía me sorprendió por su limpieza en áreas comunes y en sus baños, por la oferta de refrigerios y el “pasadizo” moderno al terminal internacional. El de Margarita es algo más “caribeño” y menos cómodo (Pese a tildarse como internacional) pero no tiene fallas graves.

Un taxi lo lleva a uno por una suma no muy módica a playa “El Yaque” en unas unidades que deberían cumplir ciertos requisitos mínimos tratándose de turismo. Desde dicha playa salen las lanchas a la Isla de Coche que ya conocí en Marzo del 2007 (Y a fondo)  como podrán ver en el archivo.  El viaje dura 20 minutos en un mar usualmente movido –No fue el caso- en unos peñeros comunes y corrientes o puede durar 35 minutos en un lanchón artesanal con una asfixiante cubierta en donde se alcanzan los 36º bajo chorros de sudor.

Al llegar a la playa donde está el desembarcadero (Y enfrente el mencionado Hotel) vemos aguas cristalinas llenas de pececitos pequeños en la orilla, arenas blancas, actividades diversas como motos de aguas, bananas flotantes o windsurf y el mencionado hotel. Decorado en su recepción con una cálida concepción casi mexicana, lleno de una recepción amable y con unas instalaciones impecables, cuidadas y muy naturales está este hotel de playa. Nuestra habitación categoría “superior”  era con una cama enorme, secador de pelo, vestier, baño en excelente forma…

Son unas chozas bien acondicionadas. Las áreas comunes tienen atractivos cómo guacamayos o cacatúas al aire libre, iguanas y caminerias buen cuidadas. El hotel permite el uso de raquetas de playa, bicicletas y otros accesorios sin costo adicional.

Sólo se contrata bajo la modalidad de “todo incluido” y aquí si digo que vale la pena pues en Coche difícilmente hay más que hacer. La comida es variada, no diría que suprema pues se denota cierta falta de más cuidado y atención pero en general, no es ninguna tragedia desayunar, almorzar, tomar un snack y cenar en el hotel. Las bebidas son todas incluidas y sufren del mismo tema de la comida, variedad pero algo de falta de calidad. Tome todas las cervezas que quiera y pueda.

En la noche, se puede hacer algo rarísimo como lo es en completa calma, ir al mar, bañarse si le place y quedarse largo rato en la orilla por el tiempo que quiera en quietud y tranquilidad, algo poco pensable en las costa venezolanas por el tema de la inseguridad. Ni que decir de los espectaculares atardeceres. Insuperables.

Bueno, es gratificante saber que en Venezuela existen placeres de este tipo al que deberíamos recurrir con frecuencia, con tal de desentendernos de esta hostil vida que llevamos.

Saludos

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres