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Rubenvirtual... Bitácoras del pensamiento

El plan “B”

Lo ves en tu Facebook, lo sabes porque tu mamá se encontró a la de Perencejo y se lo dijo, lo miras en las estadísticas, lo sientes en el ambiente. Todo el mundo parece hablarlo, es como una estrategia silente pero latente. Está allí, sin necesidad de unión ni de traumas. Ves las colas enormes en las embajadas, en los consulados. El pasaporte, la visa, la nacionalidad europea.

Emigrar es el tema.

Es un tema nuevo y no tanto. Desde hace al menos dos décadas y especialmente tras los sucesos de 1989, varios venezolanos comenzaron una idea silenciosa. Presumían que los caminos a transitar serían pedregosos e innecesarios y marcharon de la patria. Vienen de vez en cuando y te dicen palabras más o menos “Menos mal que nos fuimos”

Pero la realidad, es que tras el 2002, una cantidad realmente considerable de venezolanos se han ido o están en trámites para abandonar el país. Sería interesante conocer cifras fidedignas pues cuando leo en la prensa mundial el tema de los flujos migratorios de América Latina, no suelen salir reseñas sobre cuantos venezolanos se van o bien, se entiende que no tanto como colombiano, ecuatorianos, peruanos y otros. Esto me parece curioso, dado que incluso quienes viajan a estos países se sorprenden de cómo han evolucionado comparativamente a nosotros.

Y este es otro tópico aparte: Sales de tu país y regresas con una pesadumbre tremenda porque allá afuera, encuentras seguridad, nuevas vías, limpieza, tranquilidad, normalidad y desarrollo en todo sentido.

Entonces viene el balance de riesgos, de posibilidades, de decisiones. Analizar el perfil de probabilidades de adaptación, determinar si eres de los que no soportarán vivir sin comer queso de telita, arepa o una malta. Si necesitas mirar el Ávila cada mañana o te da lo mismo hacerlo con los Alpes o sin montaña alguna.

Cuando haces el balance de lo bueno, tienes que recurrir a muchas naderías. Que si nos tratamos de “Pana” de “chévere” de la belleza de la mujer venezolana (Porque afuera lo que hay es puro monstruo) de las idas a la playa, y lo chévere que es comer tequeños y bailar reggaetón o ir a un Caracas-Magallanes.

Pero entonces, algún “apátrida” te recuerda que ni teniendo un Aveo de hace 5 años dejas de ser objetivo para un “secuestro expreso” que puede terminar con tu muerte. Que debes vestir sin lujos (y aun así te atracan) que el SENIAT te persigue no importa si estás al día, que haces 4 horas diarias de cola en Caracas recorriendo piches 20kms, que cada día nadie parece saber nada ni importarse por nada, que solo te queda un canal de TV estresante que te informa de verdad –y que para remate- será cerrado.

También pillas que las fotos de tus conocidos, familiares y amigos en Miami, Barcelona o Bogotá se ven muy bien, que parecen estar relajados y que llevan una vida totalmente plácida.

Mientras;  debes soportar que mientras escuchas U2 a todo volumen para olvidarte de la cola, Chávez aparezca en cadena anunciando el plan de magnicidio 2344. Debes estar pilas con no cruzarte porque si viene un motorizado a 200kmh y se estrella contra ti, te darán una tunda como si  hubieras intentado asesinar a Obama y de paso, tú serás el culpable.

Eso sin contar la máquina de rumores que hablan de que te van a intervenir la bodega, la empresa o el curul, que tus hijos serán de ellos, que tu casa también y muchas cosas más serán apropiadas. Que fuiste a comprar al supermercado y la mitad de las cosas no las había, que te encaprichaste de un celular y subió en 24 horas 2milb BsF. Que te clonaron la tarjeta de crédito y el banco lo declara “Improcedente” y que quieres comprar un carro cualquiera y aparte de que no hay “aparece” si lo pagas al equivalente de la tercera parte de donde vives. También si vas al banco encontrarás una cola con 200 personas adelante, y harás esa cola para casi cualquier cosa. Y ni que decir de palabras como “calidad” “servicio” “atención” derechos”  “imparcialidad” “justicia” “democracia” “Pueblo” “respeto” algunas no existen, otras… Se transformaron en cualquier cosa.

Entonces, tienes que finalmente sacar cuenta  y balance. O aceptas todo esto y luchas por cambiarlo, o te amparas en lo bueno y trabajas incansablemente para conseguir lo posible y disfrutas de ese día en donde verdaderamente todo comience a cambiar, o sencillamente te apartas, te marchas y aceptas que solucionarás muchos problemas para crear otros tantos nuevos.  Es increíble, pero cuando en la década de los 80, escuchabas a tu padre que es un inmigrante “de emergencia” decir que aquí la cosa todavía estaba mucho mejor que “allá” entonces te pregunta ¿Será que en retrospectiva te tocará decir lo mismo algún día?

Saludos

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